A veces me siento tan frágil que no sé qué es lo que estoy haciendo. A veces me siento tan inestable que no sé cómo puede acabar todo. A veces solo quisiera desaparecer.
Con un par de filtros de Instagram ni se nota que tengo ansiedad, lo logro ocultar, nadie se puede imaginar, que en mi mente hay mil guerras que batallan sin piedad, pero mírame de verdad y notaras que nunca paro de pensar, que en la realidad hay una pesadilla, que no se escucha mi voz, que casi nunca estoy yo, que con un filtro en las fotos todo se puede tapar, sin el mis ojeras notaras, así que no creas conocerme si no me has visto en verdad.
Me burlé descaradamente de mi dolor, me reí de los problemas, no encontré otra manera de sobrellevar toda la mierda que había a mi alrededor, y no sé si eso me ayudó o me terminó de generar el trauma.
A todos nos han dejado solos en algún momento de nuestra vida y eso ha dolido demasiado, ver cómo hasta la persona más importante que prometió estar contigo también te dejo y te olvidó, no le importo dejarte, tus amigos también te abandonaron y tu familia lo único que hizo es juzgarte; ahí es donde quedas tú, apreciando la soledad y no lo ves como algo hermoso, se siente completamente doloroso y triste. Pero cuando comienzas a pensar en ti a luchar por ti a seguir por ti, a simplemente elegirte a ti, creeme que el proceso duele pero cuando lo logras, comienzas a marcar tus límites y aprendes a caminar solo, ya la compañía simplemente es un bulto de más que cuando no es lo realmente buena comienza a estorbar, ahí es donde la vida de los demás queda en segundo plano y la soledad comienza a ser hermosa.